Una de las canciones más famosas de Tim Maia se llama “De Leme a Pontal”. En una parte de esta canción hay un verso que dice “De Leme a Pontal, no hay nada igual”. La música de Tim exalta las bellezas del Rio, sin embargo, en el mundo del deporte, esta ovación a la ciudad tiene lugar dentro del agua. Se trata de la Travesía de Leme a Pontal, una ultramaratón de 36 km organizada por Leme to Pontal Swimming Association (LPSA).
La prueba fue oficializada el 12 de julio de 2015 después de que el experimentado nadador de aguas abiertas Adherbal de Oliveira, encarara el recorrido nadando desde la Praia do Leme hasta la Praia do Pontal. Él realizó el desafío en 9h23min, dando inicio a una ultramaratón que es actualmente una de las más populares del país, registrando intentos de nado constantemente a lo largo del año.

Desde la prueba de Adherbal otras centenas de travesías ya fueron realizadas, sea en el formato solo o por equipos, en forma de relevo. Nadadores de varias edades, estilos, níveles técnicos y países ya se aventuraron en la ultramaratón. Sin embargo, antes de la oficialización del desafío, Luiz Lima ya había completado el recorrido em un formato experimental en el año 2008.
La largada de la prueba se da siempre durante la madrugada, todavía con el cielo oscuro. El punto de partida es en la Praia do Leme, en la zona sur de la ciudad. Después de 36 km y muchas brazadas, se llega hasta la Praia do Pontal, en la zona oeste, donde la ultramaratón es concluida y el atleta, o equipe, en el caso de prueba por relevos, es premiado y recibe un trofeo alusivo y una placa.

El largo recorrido, uno de los más extensos de Brasil, también es otra gran característica de esta prueba. Durante el trayecto, los nadadores encuentran diversos desafíos que pueden ir desde fuertes corrientes marítimas y vientos, hasta sufrir de hipotermia debido a la posible baja temperatura del agua. Osea, nadar de Leme a Pontal no es una tarea fácil.
El primer nadador en concluir el recorrido de forma oficial y hoy presidente de la LPSA, Adherbal de Oliveira refuerza ese punto al destacar que un atleta no puede jamás subestimar el desafío. “Para quien pretende completar los 36 km de Leme a Pontal el peor error es tratarla como si fuese “solo una prueba larga”. No lo es. Es una travesía de resistencia + navegación + eficiencia + gestión mental. La preparación precisa reflejar eso”.

Experiencia en la prueba es algo que Adherbal tiene de sobra. Como presidente de la LPSA y habiendo acompañado varias travesías él define la prueba como “no solo una travesía larga, sino como una travesía viva, que nunca sucede de la misma forma. No es una prueba que puedes “agendar y se hace”, ella depende totalmente de la naturaleza. Por eso, cada nadador tendrá una prueba diferente, aún con la misma largada”, cuenta.
Adherbal agrega: “La Travesía de Leme a Pontal es considerada especial porque reúne muchas rarezas. Tiene una distancia extrema en mar abierto, navegación real, lectura de corrientes y una experiencia emocional muy diferente a las pruebas tradicionales. Los diferenciales aparecen de forma distinta para quien nada y para quien organiza”, revela.

Adherbal conoce como pocos el recorrido, ya que completó el trayecto en dos ocasiones. En la visión del nadador él apunta que “es una jornada, no solo una prueba. No es solo nadar 36 km. Es atravesar practicamente toda la costa de Rio con cambios constantes de viento, mar y corriente. El nadador precisa adaptarse todo el tiempo, como en una expedición. Además de eso, completar el Leme a Pontal es un reconocimiento entre nadadores de aguas abiertas, ya que uno entra en un grupo muy selecto”, afirma.
La prueba también es conocida por combinar la adrenalina de la ultramaratón con las bellezas de la naturaleza. Tiene un paisaje único, recorriendo parte de la costa de la ciudad de Rio de Janeiro, con largada en la madrugada y llegada durante el día, haciendo que el nadador y su equipo en el barco de apoyo puedan contemplar la salida del sol.

Swim Channel, Adherbal afirmó que además de los entrenamientos de larga distancia y simulaciones en el mar, un pretendiente al desafío precisa también equilibrar su preparación con una buena alimentación y trabajo mental para soportar la prueba. “El consejo más importante de todos es: entrene para terminar fuerte, no solo terminar. Quienes nadan bien técnicamente, llegarán mucho mejor ”, aconseja.
“En resumen, lo que realmente vuelve la Travesía de Leme a Pontal especial es que la distancia extrema en mar abierto promueve una navegación real y dependencia total de las condiciones naturales. Es un desafío para atletas realmente preparados, ya que las corrientes cambian la estrategia y una experiencia mental profunda hace toda la diferencia. Además de esto, hay un escenario icónico, Rio de Janeiro”, finaliza.

La Travesía de Leme a Pontal puede ser realizada en cuatro formatos: solo sin neoprene; solo con neoprene, relevo sin neoprene y relevo con neoprene. Para agendar una fecha y realizar el desafío, los nadadores tienen que contactar a la organización de la travesía informando su interés de disputar la ultramaratón. Más información en el siguiente link: https://www.swimlpsa.com.br/.
Además del tradicional recorrido de 36 km, la Leme to Pontal Swimming Association promueve otras siete pruebas: Travesía de Boa Viagem a la Praia do Sossego (10 km), Travesía de Boa Viagem a Itaipu (13 km), Travesía de Boa Viagem a Itaipuaçu (18 km), Travesía de Pontal a Barra de Guaratiba (14 km), Travesía de Leme a Barra da Tijuca (16 km), Travesía de Praia Vermelha a Barra de Guaratiba (50 km) y Travesía de Icaraí a Barra da Tijuca (40 km).







































